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miércoles, 16 de septiembre de 2020

"No Maestro"

 “No tienen la más mínima necesidad de reconocimiento, ni deseos ocultos de poder o de ascendiente moral.

No son autoritarios.

No piden sumisión, rendición u obediencia.

No debilitan la confianza del otro en sí mismo apelando a que, cuando discrepa, se resiste a la verdad.

No le dan a entender que está sumido en el ego, o en el pecado original, e incapacitado para alcanzar por sí mismo y de forma independiente la verdad.

No se impacientan por el ritmo de los procesos de los demás, porque no están apegados al resultado de lo que hacen o dicen.

No ocultan sus defectos, sus dudas y su vulnerabilidad. Su integridad no es pretensión de perfección, pues carecen de la necesidad de representar el papel de seres humanos perfectos.

No buscan discípulos ni los retienen.

No dan pie a que crezcan a su sombra los aduladores.

No juzgan negativamente el hecho de que alguien se aleje, ni positivamente el que se acerque.

Y a quienes se acercan no les restan el más mínimo ápice de autonomía en ningún ámbito de su vida; al contrario, la refuerzan y alientan.

Potencian la libertad de movimiento de los demás, porque ellos la tienen.

Dejan que cada cual encuentre su propio camino y se alimente de sus propias respuestas, porque cada cual es el único maestro de sí mismo.

Saben que, ante el misterio de la vida, todos somos siempre como niños y lo que fundamentalmente nos une es el no-saber”.

Mónica Cavallé “El arte de ser”


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