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jueves, 9 de abril de 2020

La clase del "Jueves Santo" en confinamiento


Desde el más profundo respeto a todas las creencias, permitidme que hoy os ofrezca el recuerdo de Jesús el Maestro de Nazaret, en el que yo creo.

Los aikidokas practicamos un arte creado por un hombre llamado Morihei Ueshiba, que tenía gran respeto por la figura de Jesús, dada la afinidad de sus creencias con todo lo que enseñaba el Maestro de Nazaret, respecto de la armonía, la paz, el perdón, la reconciliación, el amor, etc. 

Hace 2020 años este hombre paso por la tierra haciendo el bien y enseñándonos las claves para vivir de la mejor manera posible.

Tal día como hoy celebró una cena con sus amigos para despedirse, porque sabía que la ignorancia de sus congéneres le iba a causar un gran sufrimiento y la muerte.

Todos queremos ser felices, y este deseo es explotado por multitud de vendedores de felicidad, en forma de cursos, retiros, conferencias, vídeos, libros, etc. con escasos resultados.

Encontrar el camino de la paz interior no es difícil, basta leer e intentar vivir según las claves de los cuatro evangelios, enseñadas por el Maestro de Nazaret

En la web FIRME PERSUASION (pistis del griego), hace ya algún tiempo un aikidoka tuvo el acierto de adaptar la oración de San Francisco de Asís al comportamiento que nos llevará a la paz, la armonía, la colaboración y el progreso mutuo. Por eso con su permiso, os la transcribo para vuestro conocimiento.

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
Ser aikidoka significa ser sembradores de paz y de armonía. 
donde haya odio, ponga yo amor,
Evitando los conflictos y dominando mi propia naturaleza 
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
siendo capaz de razonar ante la injuria con la evasión. 
donde haya discordia, ponga yo unión,
Creando siempre un ambiente a mi alrededor de cordialidad.
donde haya error, ponga yo verdad,
Enseñando con mi sabiduría el camino correcto a mis hermanos.
donde haya duda, ponga yo la fe,
alentando a seguir cuando se crea que todo está perdido en el combate.
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
alentando a mis compañeros cuando se sientan fracasados y desalentados.
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
caminando delante de ellos para que no tropiecen.
donde haya tristeza, ponga yo la alegría.
en aquellos momentos en que se piensa que... "este camino no es para mi".

Oh, Maestro, que yo no busque tanto
ser consolado como consolar,
Olvidando mis propios intereses 
ser comprendido como comprender,
poniéndome en el lugar del otro
ser amado como amar.
respetando y cuidando a mi compañeros y maestros
Porque dando es como se recibe,
enseñando todo lo aprendido a aquel que comienza sin interés ninguno.
olvidando es como se encuentra,
perdonando como se es perdonado,
y muriendo como se resucita a la vida eterna.

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